martes, 18 de enero de 2011

EL MUSEO NACIONAL DE ARTE, PRESENTA “GALLERO” – MUESTRA RETROSPECTIVA DE HOMENAJE A GILDARO ANTEZANA




El Museo Nacional de Arte, dando inicio a sus actividades 2011, presenta el viernes 7 de enero en sus salas temporales, la muestra “Gallero”, retrospectiva de Homenaje a Gildaro Antezana.

“Gallero”, la denominación que lleva la muestra, se debe a que Gildaro Antezana, era un apasionado por la cría de gallos de riña, pero este ámbito de su vida le dio un conjunto de imágenes que trasladadas al lienzo, resultaron ideales para hablar del hombre y del oscuro momento político que vivía el País. En determinado momento la temática de los gallos se abrió a otras aves que fueron protagonistas de series en las que el pintor descarga toda la ira contenida con un agudo sentido de sátira como en Los machu machus que fue censurada por la dictadura y Los Buhos Negros, que dedicó al Che Guevara, en estas obras en las que aparecen, gallos, patos y pavos tal como son, también utiliza las cabezas de estas aves en apuntes monstruosos o deformadores de la personalidad al estilo goyesco y la figura humana adquiere caracterizaciones simbólicas y elocuentes.

En la obra de Gíldaro Antezana lo político se filtra de la crónica de lo cotidiano, pero sus trabajos como la serie El Sueño de Caytano en la que el gallero desfila portando pancartas en las que se lee “prohibido vivir mal”, lo mismo que su serie de Los Sapos y otras obras que hacen referencia a hechos reales cómo la aguda escasez de agua que hubo en los años setenta y que afectó especialmente a los barrios periféricos de Cochabamba, obras donde la poética cobra una fuerza motivadora extraordinaria.

Para Gíldaro, la naturaleza y los animales tenían una estrecha analogía con los seres humanos, cuyos comportamientos suelen ser, tal vez, irracionales e inocentes o marcadamente racionalizados para instrumentalizar comportamientos perversos. La emoción en la obra del maestro del valle, es percibida de inmediata, porque es la descarga expresiva sin intermediarios y se sienten los momentos de pasión, esperanza y temores de los seres de su entorno. Nadie como él, conocía la ruta de la pelea por la subsistencia, nadie como él sabía que había que ser un gallo de pelea, todos los días.

Gíldaro Antezana nació en la provincia de Ayopaya en el cantón Chinchiri, en un medio rural donde realizo sus estudios de primaria, posteriormente se trasladó para desarrollar sus estudios secundarios a la ciudad de Cochabamba en el colegio nocturno “Teodomiro Beltrán”.

A principios de los ‘60s inició sus estudios en la Escuela de Artes Plásticas, que entonces dirigía del maestro Raúl G. Prada, experimentando y perfeccionando sus habilidades durante cinco años intensos de formación. A partir de 1963 Gíldaró Antezana participó en exposiciones y eventos donde la fuerza expresiva y la calidad técnica de su trabajo le permitieron ganar el reconocimiento del público, alcanzar premios importantes y generar entusiasmo en un grupo selecto de jóvenes profesionales que se convirtieron en leales amigos y coleccionistas.

Así Gíldaro pasó por la vida en un frenesí creador, con una mirada y una inteligencia perspicaz, cargando su vela, acompañado de sus gallos y sus pinceles, dejando una de las obras más pródigas y representativas del arte boliviano del siglo XX, iluminando los espacios en los que se construye día a día la identidad de los y las bolivianas de hoy, finalmente su luz se consumió trágicamente un 12 de enero de 1976.

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