lunes, 30 de marzo de 2015

Eduardo Caba: Vigencia de un modelo de interculturalidad desde la música



(Suplemento cultural Tendencias de La Razón. Domingo  29 de marzo de 2015)

El próximo 7 de abril se realizará en el Auditorio de la Cancillería la presentación de un disco doble de la obra para piano del potosino Eduardo Caba (1890-1953), quizá el compositor boliviano más importante de la primera mitad del siglo XX. El disco gestionado por la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB), fue grabado por la reconocida pianista Mariana Alandia y es fruto de una investigación de casi 15 años de la propia Alandia  y el compositor Javier Parrado de recuperación de las partituras dispersas e inéditas de Caba y su posterior gestión para su salvaguarda y difusión por el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia de la FCBCB. El resultado es una grabación de casi 100 minutos con 25 obras del músico potosino,  19 de ellas inéditas.  

Desde su rol como docente en el Conservatorio Plurinacional de Música,  el compositor Cergio Prudencio fue parte de la génesis de este proyecto y su posterior desarrollo. En la siguiente entrevista realiza una valoración de la obra de Caba, en su propio tiempo y en el nuestro.   

-        ¿Cuál es la trascendencia de la obra de Eduardo Caba en términos de su influencia y vigencia actuales?
La importancia de la obra de Eduardo Caba está en cómo se posiciona con respecto al país,  a su constitución histórica y cultural.  Habiendo tenido un siglo XIX muy colonial, muy dependiente, Caba y muchos  artistas e intelectuales de su generación se replantean la mirada del país, la expanden e incluyen al mundo indígena ignorado. Por lo menos lo observan.

Caba es un caso específico de esto. Incorpora a su lenguaje musical aspectos que tienen que ver  con esos sectores cultural e históricamente segregados.  De manera general esa es la importancia de Caba.

-     Como se entiende este aporte en el contexto de realización de su obra (es decir, durante la primera mitad del siglo XX)
Debe valorarse en la medida del tiempo político que le toco vivir. Era  un tiempo que no consideraba al país como un conglomerado de  vertientes diferentes.  Había una visión única, hegemónica, dominante, blanca mestiza.  Una visión que la estética de Caba impugnó  y cuestionó desde la música.

Lo más paradójico es que aún  hoy el posicionamiento de Caba sigue siendo vigente porque,  aunque hemos tenido avances  incuestionables en los últimos 10 años,  todavía hay mucho  que recorrer en cuanto a las enmiendas que el país le debe a los pueblos indígenas

-        Además de la confluencia de elementos musicales occidentales y originarios que identifica en la obra de Caba ¿Qué características tiene esta en términos musicales?

Una de las características importantes  es que el grueso de su obra es para piano.  Él era un pianista  que hizo estudios complementarios en España y se nutrió mucho de las influencias de la música impresionista española,  Enrique Granados, Manuel de Falla, Isaac Albéniz, etc. Y es  interesante ver que su obra ha sido desarrollada según  las posibilidades sonoras y técnicas de ese instrumento.  Es en esa medida que la obra de Caba propone una apropiación de un instrumento que no es originario de nuestra conformación cultural, pero él lo reinventa en función  de sus necesidades expresivas que sí tienen que ver con nuestra  identidad y con nuestra herencia.

-    Afirma que Caba es uno de los precursores tempranos de nuestras prácticas de  interculturalidad, pero que no es un autor que se nutra exclusivamente de las fuentes originarias, sino también de fuentes europeas. ¿Qué enseñanzas tiene esta acción para la creación de nuestro tiempo?

Es un modelo de  comportamiento que por lo menos yo he seguido y algunos artistas también.  Creo yo que es uno de los derroteros que el país debe emprender, el reconocimiento  del otro, de los diferentes, las interacciones entre ellos, entre unos y entre  otros, el conocimiento mutuo,  la agregación, la sumatoria… La creación de nuevas instancias a partir de referentes diferenciados.  Eso plantea Caba, eso plantearon también artistas como Marina Nuñez del Prado, Arturo Borda, Jaime Saenz, muchos otros de esa generación que marcan un modelo  de comportamiento que todavía nos interpela hoy.

Y  tal vez mucho más hoy que Bolivia se define en su Constitución Política como un país plurinacional que reconoce esas diferencias. Ahora falta construir los caminos que nos lleven del  reconocimiento mutuo a la construcción de instancias nuevas.

-        Pareciera que en los últimos años la obra de Caba ha permanecido un tanto desconocida porque sus partituras se  encontraban dispersas en diversos archivos ¿Cuál es  el conocimiento real de su obra?

Es muy poco. Bolivia es un país que se fagocita su historia, pasan cosas que luego  la memoria borra y no deja rastro, en lo cultural, lo político y lo histórico.  Esa es una de las tragedias del país.  

Justamente esta publicación del disco apunta a recomponer un patrimonio valiosísimo que la primera mitad del siglo  XX  nos dejó y que no habíamos recogido adecuadamente. La publicación del disco y  la investigación de Mariana Alandia y Javier Parrado son  inmensamente valiosos justamente  por eso,  porque abren ventanas a una herencia prácticamente olvidada.  Con la publicación de la música  grabada y el proyecto de publicación de las partituras se va a reubicar a Eduardo Caba en  el escenario que le corresponde en nuestra historia y nuestra cultura.

-    Que la obra de un compositor como Eduardo Caba sea tan poco conocida y se haya encontrado tan dispersa ¿Qué nos dice con respecto a lo que hay hacer en el campo de la investigación de la música y la cultura boliviana?

Nos dice que efectivamente hay que atender una memoria perdida que incluye varios aspectos, no solamente a la  producción artística de creadores bolivianos, sino también la memoria  profunda, la de los altos legados del mundo indígena de los que no hemos tomado conciencia ni hemos sido capaces  de recibir ni de proyectar en nuestros tiempos presentes.

Pero también nos dice que hoy deberíamos ocuparnos de lo que Bolivia está produciendo para que las generaciones  futuras no tengan que investigar el pasado. Bolivia es un país altamente productivo en su cultura y no sé de qué manera se está cubriendo hoy el resguardo  y la conservación de esa producción de tal suerte que pueda servir como parámetro de reflexión,  como acumulación para seguir construyendo.

Crédito fotografía de Cergio Prudencio: www.vimeo.com





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