lunes, 18 de abril de 2016

A LA MEMORIA DE ENRIQUE ARNAL: CRONOLOGÍA DE VIDA DE UN ARTISTA EXTRAORDINARIO

1932, Potosí ve el nacimiento de Enrique Arnal Velasco, en Catavi, centro minero del departamento de Potosí, en el que su padre trabajaba. Durante muchos años se gestó como artista plástico autodidacta y finalmente al bordear la mayoría de edad se decidió por la pintura.
1954, tiene lugar la primera exposición individual del artista, en Cuzco, Perú.
1955, los esfuerzos son coronados con el galardón Gran Premio Pedro Domingo Murillo.
1966, Gracias a la beca de la Fundación Simón I. Patiño, Arnal formaliza sus estudios en la Ciudad Internacional de las Artes en Paris, durante este año y el siguiente.
1968, por dos años consecutivos, la Galería Arca, ubicada en La Paz, orienta su trabajo con las directrices que fija el artista.
1978, por otros dos años como docente, son muchos estudiantes de la Universidad Mayor de San Andrés los que se benefician con la capacidad de enseñanza, la formación académica y la experiencia del maestro Arnal.
1983, los méritos incontables del artista propician su nombramiento como Agregado Cultural – Ad Honorem en la Embajada de Bolivia en México.
1986, la ciudad que le dio las herramientas académicas al genio del artista, lo ve regresar en el cargo de Agregado Cultural de la Embajada de Bolivia en París, por dos años.


De aquí en adelante su recorrido por el mundo pasea su sensibilidad de genio creador a donde va, nutriendo su experiencia y su almacén de rememoraciones.

La extensa producción pictórica de Arnal perfila un estilo propio que evoluciona desde la síntesis y estilización de corte dramático hasta la abstracción y figuración concreta con toques cubistas. El artista trabajó temáticas agrupando sus obras en series como paisajes sintéticos y pueblos pétreos, luego naturalezas muertas y casi al mismo tiempo las series de gallos y toros, más tarde encaró la figura humana solitaria (que incluye la época como preso político) y posteriormente los cóndores en descanso, hasta la concluir la década de 1970. La década de los 80 estuvo caracterizada por el desnudo femenino y su fusión con las montañas en el entorno andino. y obras abstractas denominadas Mitología Minera, con una gran sensibilidad espiritual de lo que engendran los socavones en su oscuro espacio interior. Su producción continuó con la serie Mundo de la Memoria, en la que condensa recuerdos de momentos que marcaron su vida.

El legado del artista se encuentra atesorado en el Museo Nacional de Arte, dependiente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, Museo Tambo Quirquincho, la Casa de la Cultura de la Universidad Técnica de Oruro, el Museo de Arte Contemporáneo de la OEA y otros repositorios importantes, además de sentar su presencia en colecciones privadas en Bolivia, Estados Unidos y Europa.

En 2016, abril es el mes en que la luz abandonó el cuerpo del artista boliviano Enrique Arnal Velasco en la ciudad de Washington, privándonos de uno de los artistas más importantes de la plástica nacional contemporánea, sin embargo su espíritu expresivo sigue presente plasmado en sus obras.



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