El proyecto Museo Portátil del Museo Nacional de
Etnografía y Folklore (Musef), institución dependiente de la Fundación Cultural
del Banco Central de Bolivia, concluyó
su primera etapa habiendo alcanzado a 1500 niños y niñas de 7 comunidades rurales del
país: Inquisivi, Batallas, Jesús de Machaca (La Paz), Quillacollo, Chuñu Chuñuni, Totora
Pampa, Aramasi (Cochabamba).
A través de su implementación, este sector de
la población tuvo acceso a distintos tipos de obras del patrimonio de las
culturas bolivianas, entre tejidos, cerámicas, máscaras, y otras. Todas
presentadas en una museografía de fácil movilidad compuesta por fotografías,
videos y 2 carpas especialmente habilitadas para este fin.
Elvira Espejo, Directora del Musef, dio a conocer que el objetivo inicial del proyecto que continuará a lo largo del año en comunidades del sur y oriente del país es alcanzar a grupos poblacionales que no tienen posibilidades de visitar la ciudad y menos un museo.
Explicó que se buscó que el material expuesto en las comunidades entre en dialogo con la vida y las experiencias de los niños mostrando que “la lógica de tradición y cultura aún tiene vida en los objetos ancestrales”.
“Es muy interesante ver cómo se va complementado la información porque el museo provee información del pasado, de la parte arqueológica, histórica y la parte contemporánea etnográfica que muestran las diferencias en la producción de estos objetos (…) Los artesanos están muy impresionados porque su pasado va más allá de lo que habían conocido”, afirma.
Espejo explicó que, contrariamente a la creencia general, las comunidades no conservan su cultura intacta debido a las influencias urbanas producidas por las migraciones poblacionales.
“Se piensa que en la comunidad se mantiene todo pero lamentablemente no es así, en las comunidades lo que mantiene la identidad de las culturas será un 40 % (…) En la comunidad simplemente se ve la tradición y la cultura como es hoy en día, no se conocía esa parte arqueológica porque no se tienen libros “, afirma.
En efecto, Espejo explicó que la museología especial de este proyecto busca causar impacto mediante el lenguaje de la imagen, que “en áreas rurales les trae muchos recuerdos porque han visto (la producción de estos objetos culturales), eso le ha dado otro impacto al proyecto”.
Por su parte, Milton Eyzaguirre, Jefe de Extensión y Difusión Cultural, explicó que para superar las dificultades de comunicación entre los contenidos de museo y los públicos aymaras y quechuas el proyecto se concentró en el impacto de la imagen y en sus posibilidades pedagógicas
En este sentido detalló que la muestra es mucho más interactiva que en un museo normal y que se busca utilizar dispositivos pedagógicos cada vez más adecuados para los públicos rurales. “Tratamos que utilicen el lenguaje corporal, musical, de tal forma que podamos llegar a todos los niños”, afirma.
“Mucho se desmerece lo que se ha hecho en el pasado, lo moderno es lo que tiene más valor, no se conoce el concepto de museo, no se conoce el concepto de patrimonio cultural y lo que nosotros les estamos dando son esos conceptos”, concluye.
Prensa FCBCB
Fotos: MUSEF




