MARINA NÚÑEZ DEL PRADO
Escultora
de prestigio y reconocimiento nacional, americano y universal con más de 170
exposiciones individuales en los principales museos y galerías del mundo. Se formó en Bolivia y Norteamérica donde
recibió en los años 40 y 50 los doctorados en Artes de Russel College de Nueva
York y del Western College de Oxford.
A
lo largo de los años todos sus procesos creativos le han permitido a Marina Núñez
del Prado una periodización de su labor escultórica, tomando como base
fundamental la temática de sus obras. El período
musical, como su primera etapa artística, refleja su sentido de valoración
por la cosmovisión andina –por la complementariedad entre el ser humano, la
naturaleza y la Pachamama–, y la riqueza de las manifestaciones
folklóricas –sobre todo del área altiplánica– creando obras como Waka-tokoris, la Danza de los cóndores o Danza de kusillos, la mayoría en relieve.
En
el segundo período, denominado maternal, demuestra
su obsesión creadora por la maternidad, entendida como recuerdos subjetivos, la
fuerza telúrica de las montañas, regazos de ternura o abstracciones de figuras
humanas o animales. Sus obras madre – niño, sus torsos grávidos con perfectas
formas femeninas, sus Vírgenes de
Copacabana son una ejemplificación del sincretismo escultórico en esta
etapa.
El
periodo social es fruto de las
reflexiones y añoranzas de Marina Núñez del Prado durante su estadía en Nueva
York no solamente por su sentimiento de nostalgia ante la lejanía del terruño
boliviano, sino también fue el modelado de la realidad social a través de
grupos escultóricos indígenas o mineros, en un sentido de admiración y de
protesta.
El
último período de sus creaciones fue el andino,
inspirado en la cadena montañosa de los Andes “paradero de la excelsitud y
del silencio”[1]. Figuras
humanas como la Familia Telúrica , las Hermanas montañas, Madre cósmica, son ejemplos de este periodo, que
son la ejemplificación de la relación entre el ser humano y la naturaleza
cósmica.
Expuso
su obra en los cinco continentes, con innumerables premios y distinciones a lo
largo de su trayectoria de siete décadas de producción artística.
Conoció
a personalidades del siglo XX, como Henry Moore, Giacometti, Le corbusier,
Picasso, Marc Chagall, Alexander Archipenko y Jackson Pollock. Fue amiga de Diego Rivera y Frida Kahlo,
Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Rafael Alberti, Osvaldo Guayasamín y Albert
Einstein.
Su
obra se halla en el Museo de Arte Moderno de París, la Galería Nacional de
Berlín, el Museo del Vaticano, el Hirschorn Museum de Washington, y museos de
arte moderno de toda América Latina. En
1988 una escultura suya integra el Parque mundial de Escultura de Seúl.
Recibió
los mayores homenajes y condecoraciones del Gobierno de Bolivia, la
Condecoración de Caballero de la Orden de San Carlos de Colombia, y la Gran
Cruz del Sol del Perú. Existen dos
museos de su obra: su Casa Museo en La Paz y su casa en la ciudad de Lima Perú.
En
1993 la Honorable Alcaldía Municipal de La Paz designa con su nombre la Plaza
de la Mujer, donde se coloca una escultura suya de gran formato, y le otorga el
Escudo de Armas de la Ciudad. En 1994 su obra se declara “Tesoro Artístico y Cultural de la Nación”.
El
2006 El Gobierno Municipal de La Paz declara el día 17 de octubre (día de su
cumpleaños) como Día de las Artes Plásticas en su homenaje.
El
17 de octubre de 2008 se cumplieron 100 años de su nacimiento.
BIBLIOGRAFÍA.
FLAÑO,
Alvaro (1973). Eternidad en los Andes,
memoria de Marina Nuñez del Prado. Santiago de Chile: Editorial Lord Cochrane.
MUSEO
NACIONAL DE ARTE (2008). Marina Núñez del
Prado. La Paz: Imprenta Sagitario.
OLIVAREZ,
Fátima (2011). El instinto creador de
Marina Núñez del Prado, aporte sustancial y tangible a la Escultura Bolivia. (Artículo
para el catálogo de la muestra La puerta
del sol, Bolivia y sus tesoros exhibida en Linz y Graz, Austria).
[1] FLAÑO, Alvaro (1973). Eternidad
en los Andes, memoria de Marina Nuñez del Prado. Santiago de Chile:
Editorial Lord Cochrane. p. 111
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