PATRIMONIO

ACTA DE LA INDEPENDENCIA

Casi al finalizar la larga Guerra de la Independencia, iniciada con la Revolución del 25 de Mayo en 1809 en la ciudad de La Plata, hoy Sucre, en 1824 las Batallas de Junín, el 6 de agosto y de Ayacucho el 12 de diciembre, serían decisivas para el triunfo de la causa patriótica.
 
Después de la victoria de Ayacucho, Antonio José de Sucre, escribía al Libertador Bolívar: “La campaña del Perú está terminada; su independencia y la paz de América se han firmado en este campo de batalla”.

Adicionalmente algunos hechos fueron preparando condiciones favorables para que Charcas pudiera alcanzar su largamente acariciada independencia. Por su formación revolucionaria y como fieles intérpretes de los anhelos de una ya vigorosa identidad nacional, no podían dejar de estar presentes los Doctores de Charcas graduados en el AULA MAGNA de la Universidad Jesuítica, hoy Salón de la Independencia en la CASA DE LA LIBERTAD.

En contra de los deseos de Bolívar que anticipándose al futuro había soñado con una “Patria Grande” y que por lo tanto su “posición era decididamente contraria a la fragmentación republicana en Sudamérica”, el Mariscal Sucre, influenciado por las ideas autonomistas de uno de esos Doctores de Charcas, don Casimiro Olañeta, promulgó el célebre Decreto de 9 de Febrero de 1825 definiendo los lineamientos de una Asamblea que debería decidir libremente el futuro de las Provincias del Alto Perú.

La Asamblea se pospuso y finalmente se instaló, como debía ser en justicia, en la ciudad de La Plata, cuna de la Independencia Sudamericana, con la asistencia de cuarenta y ocho diputados de cada una de las provincias de Charcas.

Después de sesudas discusiones en las que se destacó la vibrante oratoria con la que el Dr. Casimiro Olañeta Güemes repudiaba la intromisión extranjera, se acordó realizar una votación con las siguientes alternativas: 1º)Unirse a la Argentina; 2º)Unirse al Perú, 3º Erigirse en Estado soberano e independiente de todas las naciones tanto del Nuevo como del Viejo Mundo.

Tras la votación en la que casi todos se habían decidido por la tercera alternativa, se formó una comisión para redactar la Declaración de Independencia.

En la urna que protege el original de este preciado documento en la CASA DE LA LIBERTAD se puede leer:

“Las provincias del Alto Perú firmes y unánimes en tan justa y magnánima resolución, protestan ante la faz de la tierra entera que su voluntad irrevocable es gobernarse por sí mismas y ser regidas por la Constitución, leyes y autoridades que ellas propias se diesen y creyesen más conducentes a su futura felicidad”.

El Acta de la DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA se firmó en forma unánime por los cuarenta y ocho representantes, en LA PLATA, 6 DE AGOSTO DE 1825.

…Y el recinto donde se instaló la Asamblea Deliberante, donde se definió la identidad, la nacionalidad y el futuro de los habitantes del Alto Perú, donde tras muchos siglos de gestación nació para el mundo una república libre y soberana, hoy Estado Plurinacional de Bolivia, ese recinto fue el AULA MAGNA de San Francisco Xavier; esa universidad en la que el pensar español comenzó a hacerse pensar americano y donde los sueños ibéricos se sustituyeron por los sueños de indígenas, criollos y mestizos que se formaron en ella. Ese AULA MAGNA es el sacrosanto SALÓN DE LA INDEPENDENCIA de la CASA DE LA LIBERTAD.