jueves, 18 de febrero de 2016

FCBCB edita libro sobre Pérez Alcalá

FCBCB edita libro sobre Pérez Alcalá

La investigación se presentará hoy a las 19.00 en el Museo Nacional de Arte

Acuarela. Un autorretrato realizado por Ricardo Pérez Alcalá. 
La Razón (Edición Impresa) / Liliana Aguirre / La Paz
18 de febrero de 2016

Ricardo Pérez Alcalá, el gran ausente será presentado hoy en el Museo Nacional de Arte (Socabaya), a las 19.00. El libro se basa en la investigación de Marcelo Paz Soldán y es editado por la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB).

“El año pasado, Marcelo Paz Soldán y Claudia Andrade nos propusieron encarar una coedición de la vida y obra de Pérez Alcalá, bajo el argumento de que se trata de uno de los más grandes pintores de Bolivia y el más grande acuarelista que tenemos”, explicó Homero Carvalho Oliva, presidente de la FCBCB, institución que edita la publicación.

Pérez Alcalá nació en Potosí, el 30 de julio de 1939 y falleció en La Paz, el 23 de agosto de 2013. Fue un pintor boliviano, reconocido como uno de los mejores acuarelistas de Latinoamérica. De niño ganó el Concurso Nacional de Pintura Infantil, estudió arte en Potosí y realizó su primera exposición con solo 15 años.

En principio la edición se debía realizar con el Ministerio de Culturas. “El proyecto se cayó a fin de año porque el Ministerio de Culturas no tenía los fondos suficientes para hacerse cargo de la edición”, explicó Carvalho.

En sus últimos años, el acuarelista compartió su técnica como docente en la Escuela Municipal de Artes de El Alto. Formó a artistas como Rosmery Mamani.

“En la obra de Pérez Alcalá existe un gran misterio, un enigma que solamente puede ser revelado por el espectador, de esa manera nos involucra en la creación y en la resolución de la misma. Los expertos han afirmado que era surrealista, hiperrealista y realista mágico; tal fue todas estas cosas pero no por separado, y fue mucho más que eso”, agregó el presidente de la FCBCB.

Para la publicación del trabajo bibliográfico fue necesario el apoyo de la familia del maestro Ricardo Pérez Alcalá, que permitió acceder a la toda obra del pintor.
El libro se venderá durante la presentación a Bs 60.

Presentan un libro en homenaje al artista Ricardo Pérez Alcalá

La investigación fue realizada por Marcelo Paz Soldán

Presentan un libro en homenaje al artista Ricardo Pérez Alcalá

La obra, editada por la Fundación Cultural del Banco Central, será presentada hoy, a las 19:00, en el Museo Nacional de Arte.

Ricardo Pérez Alcalá-El Gran Ausente es el título de la investigación realizada por  Marcelo Paz Soldán. Este trabajo, que  revela varias facetas del  fallecido artista potosino,  será publicado en un libro.

La obra será presentada  hoy, a las 19:00,  en ambientes del Museo Nacional de Arte.   La publicación  fue editada por la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia.

"Entre los críticos y conocedores de las artes plásticas existe consenso en afirmar que Ricardo Pérez Alcalá fue el mejor acuarelista nacido en Bolivia y, sin duda alguna, uno de los más asombrosos y prolíficos pintores y escultores que ha dado nuestro país. Algunos lo consideran un mago de los pinceles, un maestro de los colores y de las técnicas que nos sorprendía cada vez que nos presentaba una pintura”, expresa  el presidente de esa institución, Homero Carvalho, en la presentación de la obra.

Para la publicación  y elaboración del libro, también se contó con el apoyo  de la familia del artista.

Pérez Alcalá nació en Potosí el 30 de julio de 1939. Descubrió su pasión por la pintura a los 12 años. Durante su adolescencia, dividió su tiempo entre sus estudios en la secundaria y en la Academia de Bellas Artes de Potosí.

Realizó su primera exposición a los 15 años, en La Paz. En 1963 se graduó como arquitecto de la Universidad Mayor de San Andrés. Tras culminar sus estudios de arquitectura, en 1964, realizó un mural en la Federación de Fabriles de La Paz. Tres años más tarde ganó el primer premio en acuarela del Salón Pedro Domingo Murillo por su obra El guía.

Su vida dio un giro en 1978, cuando se fue a vivir a México. Allí permaneció poco más de una década. Durante su estadía recibió en cuatro oportunidades el Premio Nacional de Acuarela del Concurso Anual de la Asociación de Acuarelistas Mexicanos (1981, 1984, 1985 y 1989). Por su obra en ese país, el Gobierno mexicano le ofreció adoptar esa nacionalidad. El maestro  murió el 23 de agosto de 2013, a  los 74 años de edad.  

http://www.paginasiete.bo/cultura/2016/2/18/presentan-libro-homenaje-artista-ricardo-perez-alcala-87088.html 

martes, 16 de febrero de 2016

Exposición del muñecas japonesas se inaugurará hoy, 16 de febrero a hrs. 19:30 en el MUSEF




Tendencias
Figuras artesanales japonesas
El Musef muestra 70 muñecas para describir un arte de siempre que aún cumple un importante papel en una sociedad exitosa en combinar la modernidad con la tradición.


Estilos. Cada región de Japón aporta detalles que diferencian sus muñecas de las demás. Fotos: Embajada de Japón

Variedad. Los diseños y los materiales cambian mucho, según el uso que se le vaya a dar al muñeco y, sobre todo, según qué representa. Fotos: Embajada de Japón


Exposición del arte japonés en el Musef
La Razón (Edición Impresa) / José Emperador
15 de febrero de 2016
En la cultura occidental, las muñecas o los muñecos se relacionan principalmente con los niños, son productos pensados casi exclusivamente para que éstos jueguen, para que se entretengan y se formen ellos mismos o mediante el teatro de títeres y otras representaciones artísticas específicas para ellos. En cambio, en Japón los muñecos van mucho más allá: pasan al mundo de los adultos  para formar parte esencial de la cultura del país y están presentes tanto en la tradición como en la modernidad. Por eso, visitar la exposición Muñecas de Japón que el Museo de Etnografía y Folklore (Musef) ofrece desde el martes hasta el 8 de marzo, permitirá contemplar una colección de obras de arte y acercarse a una parte importante de una civilización que a veces se ha visto más alejada de la nuestra de lo que realmente está.
Las 70 muñecas que componen la muestra esbozan un buen retrato de la vida cotidiana de aquel país en todos sus ámbitos y desde los tiempos de la antigüedad hasta hoy. La agregada cultural de la Embajada de Japón en Bolivia, Rumiko Kitao, destaca que “las obras que se van a exhibir reflejan costumbres tradicionales y los deseos del pueblo, porque la mayoría se mantienen en uso después de tantos años, y sin muchas variaciones”.

Pone de ejemplo las muñecas Hina Ningyo, que se utilizan en los hogares de su país cada 3 de marzo durante la festividad Hina Matsuri, en la que se pide que las hijas de la familia tengan una vida plena y sean felices. Recuerda esa fecha con cariño porque su hermana y ella, de niñas, colocaban la pareja de muñecos —hombre y mujer— encima de un mueble especial y se reunían con sus padres para completar la fiesta con una cena preparada con recetas e ingredientes tradicionales de la cocina japonesa. Ahora, las familias guardan los Hina Ningyo durante mucho tiempo e incluso pasan de generación en generación, cosa que no ocurría antes, cuando se seguía estrictamente la tradición que marcaba que cada año, al retirar los muñecos, había que trasladarlos a un río para que se marcharan empujados por la corriente y se llevaran todas las cosas malas que podían acechar a los infantes. Eso hacía que las obras fueran un tanto toscas: no tenían mucha duración y no merecían mucho trabajo.

Desde que se conservan por años, las familias compran productos artesanales elaborados con mucho detalle.

Para los hijos, la fiesta se celebra el 5 de mayo y se llama Tango no Sekku. Los muñecos que se utilizan van vestidos de guerreros samuráis porque se supone que el varón tiene que demostrar coraje y determinación para afrontar la vida, y en el futuro debe liderar el hogar. Kitao subraya que ya nadie se toma estos principios al pie de la letra y que la gente se concentra en pedir bienes para el año: “las diferencias con la Alasita están en que no se pide nada material y que la fiesta es mucho más sobria, menos comercial, y se celebra dentro de la casa”. Y también remarca que estas artesanías son solo para esta celebración y que “las niñas y los niños de Japón normalmente juegan con muñecos industriales, como los de todo el mundo”.

Otra costumbre familiar, de unos cuatro siglos de existencia, consiste en recibir el Año Nuevo en el jardín de la casa, disfrutando de un juego de raqueta más pensado para los niños, pero en el que también participan los adultos. Casi se ha perdido en la actualidad porque tener una casa con jardín se ha convertido en un lujo al alcance de pocos en Japón. Lo que sí queda es la Oshie Hagoita, la raqueta, elaborada en madera ligera, papel pintado, algodón y sedas de muchos colores que normalmente representa un actor o personaje mitológico de la antigüedad y que ahora se utiliza, formando parejas o tríos, como adorno para los salones del lugar.

Fuera del ambiente doméstico, los muñecos tienen multitud de usos y para cada uno de ellos existe un tipo de obra diferente. Son frecuentes en los distintos géneros del teatro tradicional. El más famoso de ellos, en Japón y el extranjero, es el Kabuki, un tipo de drama centrado en las relaciones amorosas en que se presentan personajes muy estilizados y profusamente maquillados. En la exposición del Musef se muestran varias muñecas vestidas como actrices de Kabuki. Pero más que nada como estrellas de ese arte porque, según explica Kitao, “no todas las actrices, ni mucho menos, pueden vestirse con tanto lujo”. Otras figuras representan a actores del teatro Noh, que vivió su época de oro en el siglo XVII y en el que se mezclan elementos musicales y de danza. El detalle de las ropas y de las máscaras depende de la importancia del personaje dentro de la obra, y para retratar a los protagonistas los artesanos de estas muñecas no ahorran en sedas y porcelanas. También dentro del mundo del teatro están las muñecas Bunraku, que no representan a actores, sino que son actrices ellas mismas, pues se trata de títeres bien expresivos, de un metro de altura, con articulaciones muy precisas y movidos por uno o dos operadores que se esconden a sus espaldas y debajo de ellos.

Los artesanos utilizan siempre los mejores materiales que encuentran para elaborar sus muñecos: sedas, telas policromadas, porcelana y maderas, pinturas y arcillas de calidad. La porcelana queda reservada, cada vez más, a los muñecos muy exclusivos, los que cumplen un papel de representación, como los Gosho Ningyo, unos niños muy blancos y de grandes cabezas que adornan los palacios imperiales, igual que las Omaya Ningyo, que retratan mujeres jóvenes, bellas y vestidas a la moda, cortesanas en casi todos los casos.

La tradición marca el estilo de la mayoría de las creaciones, aunque los artesanos y los compradores se reservan también un espacio para la innovación en los diseños y los motivos. Esta tendencia se observa, sobre todo, en las muñecas Kokeshi, tal vez las más populares del país, que tienen su origen en el siglo XVII y que hoy se utilizan mucho como regalo o como souvenir, para decorar la casa, pero que se han ganado una reputación de obra de arte de calidad porque reflejan bien la personalidad y las habilidades de quien las crea. Siempre fueron cilindros de madera profusamente decorados, de diseño sencillo, un tanto hieráticos y vestidos a la forma milenaria. Desde la Segunda Guerra Mundial han ido mostrando curvas más sinuosas, peinados casi imposibles, grabados muy precisos y colores muy vivos que se logran con nuevas combinaciones de pigmentos y de lacas, en su mayoría naturales, aunque se están introduciendo cada vez más los industriales.

Todos estos muñecos que se exponen desde el martes en el Musef son importantes para la cultura japonesa porque han sabido sobrevivir a las profundas transformaciones del país en la segunda mitad del siglo XX y cumplen la función de recordar que la modernidad debe conciliarse con una civilización antigua y aún presente. La gente común en Japón es consciente de que es bueno conservar sus raíces culturales y de que las muñecas cumplen un papel relevante en ello. Una prueba está en que, según dice Kitao, la primera idea de la embajada japonesa consistía en complementar la exposición con charlas y talleres ofrecidos por los mismos artesanos que fabrican los muñecos en sus pequeños talleres tradicionales, pero “no pudo ser porque se acercan las celebraciones de marzo para los niños y ninguno tiene tiempo para viajar: están trabajando a todo ritmo para terminar sus pedidos”.







lunes, 1 de febrero de 2016

La muestra se presenta hasta el 21 de febrero en el Museo Nacional de Arte

Marco Alandia trae la magia del arte abstracto en una exposición

La propuesta reúne 20 óleos. Según el crítico y curador José Bedoya, la pintura del artista ha tomado como referencia grandes obras de la pintura universal.

Marco Alandia trae la magia del arte abstracto en una exposición
Tamara Barragan  / La Paz

"Las obras de Marco Alandia Navajas  son un ejercicio de creación con los elementos visuales como el color,  el espacio y  los trazos”. Con esas palabras, el crítico  y curador del Museo Nacional de Arte José  Bedoya describe la más reciente exposición del artista.

En la muestra,  bautizada como "Pinturas de Marco Alandia”, se presenta  una colección de 20 óleos de del artista. La exposición fue inaugurada el 27 de enero y cerrará el 21 de febrero, en ese repositorio, ubicado en la plaza Murillo.

Según Bedoya, en  la colección de óleos Alandia presenta "un juego de colores que generan  varios contrastes”. 
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"En su trabajo,  Alandia  ha tomado como referencia grandes obras de la pintura universal, pero no como temática o para seguir una tendencia, sino para percibir el tratamiento del color”, explicó  Bedoya.

Según el curador, de esa manera, al trabajar únicamente el color, Alandia plasma  pinturas que no representan una temática ni un objeto.  "Son propuestas pictóricas totalmente abstractas”, comentó.

"La pintura de  Alandia escapa a la tentación de la representación, propone la abstracción en su sentido primigenio concreto, llegando al espectador a partir de la composición de los elementos visuales sin recurrir al discurso, de una manera simple y directa con la contundencia de las cosas que son, por sí solas únicas e irrepetibles, capaces de golpear a través de los sentidos en la emotividad de las personas y generar un estado de contemplación y goce estético”, agregó el crítico en la presentación de la obra.
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Alandia es un pintor y dibujante, nació en 1957  en  Tarija.  Desde niño descubrió su pasión por el arte. Fue discípulo   de su padre, el pintor Óscar Pantoja. A lo largo de su carrera  ha  expuesto  en  países como Venezuela, Italia, España e Inglaterra.

En 1982, el pintor participó en la Bienal de Dibujo y Grabado de la Galería de Arte Nacional de Caracas. Además,  expuso  en  el Instituto Italo Latinoamericano de Roma, según el Diccionario Cultural  Boliviano, del periodista Elías Blanco. 

En Bolivia  ha realizado varias exposiciones. Durante su trayectoria, Pantoja se ha destaco en varios concursos nacionales e  internacionales. Por ejemplo, en 1995  ha logrado una mención en la categoría de Dibujo  del Salón Murillo.
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